martes, 28 de abril de 2015

CUIDADO DEL PELO, LOS OÍDOS Y LOS OJOS EN PERROS Y GATOS.


Muy buenas!! Hoy vamos a conocer la forma de mantener a nuestra mascota en unas condiciones óptimas de salud centrándonos en el pelo, los ojos y los oídos, los cuales nos dan una importante información sobre su estado de salud solamente con un vistazo ¿no? Un pelo poco brillante, unos oídos sucios y malolientes o unos ojos con legañas y enrojecidos nos dan información de que algo no marcha bien. Vamos a conocer las medidas que debemos tomar para asegurarnos de no llegar a esos casos.

Una mascota saludable, en muchos casos, es una mascota que a primera vista es saludable.

Un propietario responsable debe mantener a su mascota en unas óptimas condiciones, realizando baños y cepillados periódicos y cuidando de la salud de los ojos y oídos.

Hoy vamos a ver qué debemos hacer para poder conseguir todo esto. Es muy difícil dar unos consejos básicos generales ya que depende de dónde viva nuestra mascota (piso o parcela, por ejemplo) o de si tiene pelo largo o pelo corto, entre otras muchas cosas, pero vamos a ello.

EL BAÑO

Vamos a empezar por lo más elemental y lo más complicado: el baño. El baño tiene muchos beneficios para nuestras mascotas: elimina posibles alérgenos que estén en contacto con el pelo y la piel, favorece el brillo y mejora la calidad de pelo y piel, elimina olores indeseables, es relajante…

Uno de los puntos clave y de las cosas que más nos preguntan es la frecuencia de los baños. No hay una respuesta única, los perros y gatos de pelo largo o color blanco, por ejemplo, se suelen bañar más a menudo que el resto (para desenredar el pelo o porque se nota más la suciedad). En términos generales un perro o gato debe bañarse cada 15 días, pero hay muchos que se bañan una vez al mes o una vez a la semana sin problema. Lo que tenemos que conseguir es un champú y una frecuencia adaptados a cada caso y que no provoquen sequedad de piel o afecten negativamente al pelaje provocando sequedad y falta de brillo de éste.

El siguiente punto que tenemos que abordar es el champú. Existen muchos tipos y marcas de champú para perros y gatos y tenemos que asegurarnos de que el que usemos se ajusta al perfil de nuestra mascota. Los hay neutros, para pelajes de diferentes colores, con acondicionadores incorporados para pelo largo, especiales para animales atópicos… un sinfín de posibilidades. Nuestro veterinario/a o peluquero/a canino nos sabrán aconsejar el más adecuado. ¡OJO! Lo que no está recomendado es el uso de los productos para uso humano, ya que el pH y las características del pelo de nuestras mascotas son diferentes a las nuestras.

Ya vamos terminando con el baño, nos queda el secado. Siempre hemos de secar a nuestra mascota con secador. Puede resultar complicado hasta que logramos que se acostumbre, pero debemos usar el secador y asegurarnos que no secamos solamente el pelo por la superficie y que el pelo que está más pegado a la piel queda totalmente seco. Es aconsejable ir realizando el cepillado del pelo a la vez que el secado y usar un cepillo o una carda adaptada a cada tipo de pelo concreto. Dependiendo del tipo de pelo de nuestro perro debemos cepillarlo más o menos a menudo, un perrito o gatito de pelo largo debe ser cepillado prácticamente a diario, en otros, de pelo corto, bastaría en muchos casos con un cepillaldo a la semana.



Finalmente tenemos que hablar de que para muchos perros y gatos el baño es una experiencia que resulta todo lo contrario a lo que debería. Debería ser algo agradable y relajante, pero muchos sufren miedo, ansiedad y estrés bien durante el baño o durante el secado. Para intentar evitar esto es aconsejable usar siempre agua templada, premiar antes y después de cada momento del baño, no ponernos nerviosos, hacer las cosas con tiempo y paciencia y, lo más importante, ir acostumbrándolos poco a poco y desde pequeños a bañarse y secarse. Hay que dedicar tiempo al baño de nuestra mascota, si nosotros no estamos relajados ellos difícilmente lo estarán.


CUIDADO DE LOS OÍDOS

Como en todo lo que se refiere a nuestra mascota, nuestros peludos necesitan una rutina de examen y limpieza, incluidos los oídos. Es importante revisarlos periódicamente y comprobar que su estado se es adecuado y saludable. Un oído sano presenta una piel rosada en el interior del pabellón auricular y canal auditivo, pueden verse algunos vasos y capilares en esa piel, no debe presentar un olor desagradable y debe contener poca cantidad de cerumen. El cerumen es normal en un oído y tiene su función: dotar de cierta humedad al canal auditivo y posee características antibacterianas, lo que tenemos que vigilar es que su cantidad no sea excesiva.

El oído de nuestras mascotas está preparado para que el cerumen y los detritus que se producen vayan desplazándose hasta el exterior y sean expulsado de forma normal. Podemos ayudar con limpiadores específicos y realizando limpiezas cada semanales, cada 15 días o mensuales dependiendo de las características del oído de nuestro perro o gato (orejas caídas o no, pelos dentro del canal...).

Oído con inflamación y cerumen
En algunos casos encontramos un exceso de detritus y cerumen, mal olor, mal aspecto, inflamación, perros que sacuden mucho la cabeza, se rascan los oídos con muebles o paredes… nuestra mascota puede padecer una otitis. El término otitis significa que el oído presenta una inflamación, esta inflamación puede ser debida a muchas causas pero no siempre a una infección, que es lo primero que pensamos siempre. Una otitis se puede presentar por presencia de parásitos (ácaros), por presencia de hongos (levaduras como la malassezia), por presencia de bacterias (diferentes tipos como pueden ser los cocos o los bacilos), o simplemente porque nuestra mascota tenga predisposición a sufrir otitis, es el caso de perros con las orejas caídas (labradores, golden retriever, cocker, beagle…), perros con los canales auditivos muy estrechos (shar pei, carlino…) o perros que tienen mucho pelo dentro del canal auditivo y no pueden expulsar bien el cerumen (yorkshire, bichón maltés…), problemas relacionados con alergias (atopia), cuerpos extraños (espigas) o por un incorrecto mantenimiento de los oídos de nuestro perro.

En caso de sospechar que nuestra mascota pueda tener un problema del oído o una otitis es muy importante acudir a nuestro veterinario para que se realice un examen del canal auditivo y una toma de muestras que pueda determinar la causa del problema lo antes posible y poner el remedio efectivo y curativo. Es habitual que en ciertos casos las otitis puedan ser recurrentes (vuelvan a aparecer), esto puede ser debido a un incorrecto tratamiento (por ejemplo automedicaciones) o a un incorrecto seguimiento de la curación del problema (hay que realizar revisiones hasta que le problema se resuelve totalmente aunque haya una rápida mejoría) y establecer una buena pauta de mantenimiento de los oídos tras este tipo de problemas.
Malassezia en el oído de un perro vista al microscopio

Espiga extraída de un oído
Vamos a terminar con un ejemplo de un caso real, un perrito que vino a consulta con un oído en muy mal estado y que sus propietarios llevaban tratando con un producto antiinflamatorio, antibiótico y antifúngico desde hacía dos semanas sin resultado. Se realiza un exploración y se encuentra una espiga dentro del oído que se encuentra ya en estado de descomposición, hay que sedar al paciente, se extrae la espiga y se tima una muestra en la que se ven gran cantidad de bacilos. Se instaura un tratamiento adaptado a este tipo de bacterias que resuelve la otitis bacteriana que existía, pero hasta que no se extrajo el cuerpo extraño (la espiga en este caso) no se pudo resolver el problema.

LOS OJOS

Terminamos esta entrada hablando del cuidado de los ojos. Una mascota sana tiene que tener unos ojos brillantes (siempre están húmedos debido a la producción contínua de lágrimas), con la zona de la córnea transparente,  la zona de la esclera (zona blanca del ojo) de color blanco (aunque se puedan ver vasos sanguíneos, que debe haberlos) y no deben presentar coloraciones del pelo de alrededor del ojo ni nada en la comisura.

Cuando encontramos ojos enrojecidos, con lagañas en las comisuras, pérdida de transparencia corneal, secreciones extrañas… nuestra mascota podría sufrir algún problema. Ante cualquier síntoma de que el ojo de nuestra mascota debemos acudir a nuestro veterinario, existen muchas enfermedades oculares, entre las más frecuentes:

·         Conjuntivitis: inflamación del ojo.
·         Cataratas: pérdida de transparencia del cristalino.
·         Ectropión/entrpopión: párpados invertidos hacia fuera/dentro del ojo.
·         Epífora: exceso de producción de lágrima o imposibilidad de drenarla.
·         Prolapso de la glándula del tercer párpado (ojo cereza)
·         Queratoconjuntivitis seca: ojo seco
·         Úlceras corneales: heridas en la córnea.
Úlcera corneal teñida y Conjuntivitis

Para mantener los ojos de nuestras mascotas en buenas condiciones y con buena salud debemos realizar limpiezas frecuentes con productos especializados para esto y vigilar que no hay signos de enfermedad ocular como los que hemos comentado antes. Hay que prestar especial atención a las razas con los ojos más expuestos, como los buldog, los carlinos, los shih tzu… ya que tienen mayor predisposición a padecer ojo seco, epífora o ulceras corneales por ejemplo. Otras razas como los shar pei padecen frecuentemente de entropión o de ectropión. Las mascotas de pelo largo deben de tener atenciones especiales ya que en muchos casos los pelos de la zona de la nariz o los alrededores de los ojos pueden rozar la córnea y provocar secreción excesiva e incluso úlceras; hay que mantener bien recortados esos pelos para que no se introduzcan en los ojos ni impidan una correcta visión.


Esperamos que os hayan resultado interesante la entrada, como ya hicimos con el prolapso de la glándula del tercer párpado intentaremos iros explicando las enfermedades oculares de una en una más detallamente. Hasta la próxima!!

martes, 20 de enero de 2015

LUXACIÓN DE LA GLÁNDULA LACRIMAL DE LA MEMBRANA NICTITANTE O TERCER PÁRPADO (OJO DE CEREZA)



                Buenas, hoy vamos a conocer una patología que es frecuente verla en la clínica diaria, sobre todo en el caso de los perros. Ya vimos en la entrada anterior que una luxación es la salida de alguna estructura (salida de un hueso en el caso de la rótula) de su posición fisiológica o para que nos entendamos, la salida de su “sitio”. Bien, pues en esta enfermedad que nos ocupa hoy veremos qué pasa cuando se produce la luxación de una glándula lacrimal (que produce lágrimas).

                Primero vamos a ver qué es eso de la membrana nictitante y su glándula. La membrana nictitante es conocida también como tercer párpado y es una membrana que se encuentra en la zona medial (interna) del ojo y que realiza las mismas funciones que los otros dos párpados: protección y ayudante de la hidratación del ojo con sus movimientos. Bien, pues en este tercer párpado se halla colocada una glándula que se encarga de producir lágrimas, las cuales sirven para mantener el ojo húmedo y limpio y ayudan a la nutrición de la córnea. En condiciones normales (fisiológicas) la glándula está en su posición y no es visible desde el exterior.


                Una vez sabemos todo esto podemos entender más la enfermedad. El problema se produce cuando la glándula sufre una luxación y se sale de su posición, pudiendo llegar a verse desde el exterior. Normalmente lo que se aprecia es un “abultamiento” rosado en la zona medial (interna) del ojo y que asoma por la abertura palpebral, como podemos ver en la foto. Es un problema que puede aparecer en los dos ojos, aunque no siempre al mismo tiempo (a veces se produce en un ojo y con el paso de los días, semanas o años puede aparecer en el otro).


                ¿Por qué ocurre esto a mi perro o gato? Causas.

La causa exacta no se conoce actualmente, existen hipótesis y líneas de investigación pero no hay nada concreto. Lo que sí se sabe es que esta enfermedad ocurre principalmente en animales jóvenes (de 4 meses a 2 años), que tiene mayor frecuencia en perros y es rara encontrarla en gatos y que las razas braquecefálicas (las que tienen el hocico corto y chato) la sufren con mayor frecuencia.
Razas braquicefálicas

                ¿Qué le puede ocurrir a  mi perro o gato con esta enfermedad? Síntomas.

La glándula, cuando sufre la luxación, no puede realizar bien su función, por lo que disminuye la producción de lágrima y el ojo presenta sequedad. En casos crónicos, cuando pasa el tiempo con la luxación, puede llegar a atrofiarse el tejido glandular y presentar foliculitis. Todo esto puede acabar derivando en problemas corneales o del resto de estructuras del ojo.


Existen muchos casos en los que podemos ver la glándula desde fuera e incluso podemos dejarla de ver algunos momentos como si hubiera “desaparecido”. Es importante saber que la glándula permanece luxada la veamos o no y que debemos tratar el problema.

Algunas otras enfermedades pueden confundirse con la luxación de la que estamos hablando, por lo que es necesario que el veterinario resuelva si se trata o no de esta enfermedad con un examen ocular.

                ¿Cómo se soluciona esta enfermedad? Tratamiento.

Solamente existe un tipo de tratamiento recomendado para esta enfermedad, el quirúrgico. Es una cirugía que consiste en recolocar la glándula en su posición fisiológica, procedimiento para el que existen varias técnicas. La cirugía se debe realizar lo antes posible para evitar problemas asociados a la luxación.



El principal problema de esta patología es que puede recidivar (volver a ocurrir) en el mismo ojo o en otro, aunque se haya operado. La cirugía no evita al 100% que vuelva a producirse la luxación.

Es importante saber qué cirugía se va a realizar a nuestro perro, ya que antes se realizaba la extirpación de la glándula (quitarla) y en algunos casos hoy se sigue realizando. NUNCA SE DEBE EXTIRPAR LA GLÁNDULA. Si se extirpa la glándula, que produce un 35-40% de las lágrimas del ojo, podemos estar provocando otras enfermedades como la queratoconjuntivitis seca (ojo seco) y provocar problemas a largo plazo.

           En algunos casos el veterinario podrá recomendar posponer la cirugía y poner antes algún tipo de tratamiento, algo que generalmente ocurre en casos de infecciones, úlceras y otras situaciones. El tratamiento médico no resuelve el problema en ningún caso

miércoles, 17 de diciembre de 2014

LUXACIÓN DE RÓTULA




 Las luxaciones de rótula o patelares se producen frecuentemente en los perros y a veces en los gatos. Entendemos por luxación la pérdida de contacto entre las superficies articulares. Esto ocurre cuando no hay una buena fijación de las mismas (causa congénita) o cuando hay traumatismos (golpes). Se produce un movimiento anormal que afecta a las superficies que forman la articulación femororrotuliana (fémur y rótula). 

La rótula es un pequeño hueso que se sitúa sobre el fémur (en el surco de la tróclea del fémur, concretamente) y que ayuda a que los ligamentos del sistema extensor de la rodilla puedan realizar mejor su función.

Bien, para entendernos mejor y a modo de resumen: esta enfermedad consiste en que la rótula se sale de su sitio (luxación) y se mueve hacia izquierda o derecha de su posición, provocando un roce (trauma) sobre las superficies sobre las que se mueve y desencadenando dolor, molestias y, con el paso del tiempo, artrosis.


Como hemos dicho, la rótula se puede mover hacia ambos lados: si se mueve “hacia dentro” se dice que es una luxación rotuliana medial y si el movimiento es “hacia fuera” se dice que estamos ante una luxación rotuliana lateral. La más frecuente, al ser congénita (de nacimiento) es la luxación medial y suele afectar a gran cantidad de perros de razas pequeñas y Toy. Nos centraremos en ésta última.

¿Por qué mi perro sufre una luxación de rótula?

Esta enfermedad ocurre porque algunas estructuras musculoesqueléticas (músculos, huesos y ligamentos) de las extremidades posteriores no se han desarrollado correctamente y las cuales predisponen a la luxación.

En estos perros el sistema extensor de la rodilla (cuádriceps, tendón rotuliano y cresta tibial) no se encuentran completamente alineados, lo cual provoca tensión hacia uno de los lados. Esto último unido a que el surco de la tróclea del fémur (dónde hemos visto que está la rótula) no es lo suficientemente profundo (incluso plano o convexo en ocasiones), provoca la luxación.

Existe la posibilidad de que haya un componente hereditario por lo que no se recomienda la cría con estos animales

Os recomendamos este enlace en el que podéis ver un video explicativo:

 ==> https://www.youtube.com/watch?v=2kjdddQENT0
==> Pinchar para ir al vide explicativo





¿Cómo puedo notar que mi perro tiene está enfermedad? Síntomas.

Los síntomas son muy variables y dependen de muchas cosas. En primer lugar, depende de lo grave que sea la luxación de la rótula,  y del grado de luxación que tenga.

·         GRADO 1: Luxación leve, la rótula se sale y vuelve a su sitio con el movimiento normal de la extremidad. No suele presentar sintomatología.
·         GRADO 2: Luxación moderada, la rótula se sale de su sitio y el animal realiza movimientos anormales para colocarla.
·         GRADO 3: Luxación permanente, la rótula se ha salido de su sitio y permanece fuera de éste. Suele provocar que la posición de la extremidad no sea normal.
·         GRADO 4: Luxación permanente y deformación de la articulación pudiendo afectarse la rodilla.

La sintomatología se puede presentar en cualquier momento de la vida del animal a partir de los 5-6 meses e incluso se puede ir empeorando, ya que el movimiento permanente de la rótula “hacia dentro y hacia fuera” de su sitio provoca un roce entre huesos que acaba provocando dolor, cojera y, con el tiempo, artrosis.

El primer síntoma y más habitual es la cojera. Comienza siendo alterna (a veces cojea y a veces no) y puede acabar siendo permanente cuando ya hay artrosis. Existen algunos movimientos que pueden hacernos pensar en esta enfermedad: son movimientos en los que el perro va andando y de repente parece como si se les quedara “agarrotada” una pata trasera, la encogen, dan unas patadas al aire o unos saltitos y vuelven a apoyarla como si nada. Muchas veces los propietarios nos comentan que esos movimientos no son raros en su perro, que es una “manía” que tiene desde hace tiempo. También se puede encontrar dolor en la zona o animales que no quieren saltar o jugar debido a las molestias, entre otros síntomas.

Hay que saber además que en torno a un 20-25% perros que tienen esta enfermedad suelen tener afectadas ambas patas, aunque cada pata puede tener un grado diferente de luxación.


Es posible que se puedan producir otras lesiones derivadas de la luxación de rótula como por ejemplo la rotura de ligamento cruzado craneal, que se estima que ocurre en un 15-20% de los pacientes.
 



¿Es difícil saber si me perro está afectado por esta enfermedad?

Por suerte no es una enfermedad muy difícil de diagnosticar y en muchas revisiones de las que se realizan junto con la vacunación se puede realizar una exploración de la rótula y comprobar si se desplaza de su sitio y cuánto se desplaza (saber el grado de luxación).

El veterinario valorará si hay dolor, la inestabilidad de la articulación, si existe o no crepitación, el grado de rotación de la tuberosidad tibial, el grado de formación o torsión del miembro afectado o si el animal tiene dificultades para realizar un correcto movimiento de la articulación de la rodilla.

En algunas ocasiones se recomienda realizar otras pruebas diagnósticas para realizar mediciones y valorar mejor los huesos de la articulación, algunos de los síntomas anteriormente explicados y/o determinar el grado de artrosis que pueda haberse establecido ya. Generalmente solamente suele ser necesaria una radiografía.

Mi perro tiene una luxación de rótula… ¡¡¿Qué puedo hacer?!!!

Pues el tratamiento de esta enfermedad puede dividirse en dos: tratamiento médico-conservador o el tratamiento quirúrgico. Se tomará una decisión dependiendo del caso concreto de cada animal y la gravedad de la luxación aunque la recomendación es realizar la cirugía para evitar que la rótula se desplace de su posición.

A.      TRATAMIENTO MÉDICO: Se lleva a cabo cuando la luxación es muy leve o cuando no es posible realizar el tratamiento quirúrgico por cualquier motivo. El veterinario valorará la terapia a administrar y que normalmente consiste en antiinflamatorios y analgésicos según el grado de dolor y el estado de la articulación y del paciente. En ciertos casos se pueden administrar otros tratamientos como condroprotectores o tratamiento tópicos según el caso.

B.      TRATAMIENTO QUIRÚRGICO: Se pueden realizar numerosas técnicas quirúrgicas, pero lo más habitual es la realización de una cirugía que incluye dos partes: una trocleoplastia (remodela el hueso) y una transposición del punto de inserción del tendón rotuliano (que corrige el problema asociado a los tejidos blandos y ligamentos). La trocleoplastia consiste en realizar un corte en cuña de la tróclea del fémur, recortar la cuña y volver a posicionarla en su sitio, consiguiendo así que este surco sea más profundo y evitando que sea fácil al desplazamiento de la rótula hacia fuera. La transposición del punto de inserción del tendón rotuliano consiste en “mover” el tendón rotuliano y cambiarlo de posición en su inserción tibial para que no “tire” de la rótula y la saque de su posición. Como hemos dicho, se suelen hacer ambas técnicas en una misma cirugía y son las que se realizan más frecuentemente.



Además de los tratamientos convencionales existen otros tipos de terapia que pueden ayudar a controlar esta patología, como la fisioterapia y la rehabilitación, tanto si se ha operado al paciente como si se ha optado por un tratamiento conservador.

Otro aspecto muy importante en estos animales es el control de peso, cosa que si lo pensamos bien es obvia ya que a mayor peso, mayor carga sobre la extremidad y mayor sufrimiento de las articulaciones.