Un gatito perdido se acerca a maullar a tu puerta, con aspecto desvalido y hambriento y sacas inmediatamente un envase de leche del frigorífico, lo que seguramente le pondrá muy contento, pero..... ¡ No le ayudas a mantener su salud!
Para comprender mejor....
La imagen de un gatito bebiendo a lengüetazos en un tazón de leche está anclado en nuestra memoria. Sin
embargo, la leche de vaca no es buena para este pequeño animal. La composición de la leche de las diferentes especies animales no es la mismae, presenta diferentes tipos de proteínas y diferentes composiciones, por ejemplo, incluso si le diéramos al gatito en cuestión leche "entera", esta sería, comparativamente a la leche de la gata, el doble de diluida, pobre en proteínas y grasas y demasiado rica en azúcares. un gatito alimentado con este tipo de leche podría sufrir retrasos en el crecimiento y alteraciones digestivas. Además, a partir de las 4 semanas de vida, los gatos empiezan a cambiar su sistema digestivo y empiezan a no poder digerir correctamente la leche y pudiendo empezar a sufrir el gatito problemas de salud.
¿Qué podemos hacer?

La leche y sus derivados están contraindicados en gatos con enfermedades renales, diabetes, cálculos urinarios o trastornos digestivos, aunque se den en pequeñas cantidades.
Entrada basada en la publicación "100 ideas falsas sobre el gato. Comportamiento, alimentación, salud..." de la Doctora L. Barlein Ed. Servet.
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